Síndromes psicológicos con nombre de ciudad

17.02.2020

Síndrome de Florencia

Más conocido como síndrome de Stendhal o estrés del viajero, este trastorno provoca un elevado ritmo cardíaco, vértigos e incluso alucinaciones cuando una persona siente una intensa emoción al encontrarse ante algo con una belleza que valora como extrema e inmensa. Este trastorno pasajero recibe su nombre del escritor francés Stendhal, quien citó el síndrome por primera vez en un libro de viajes a Roma, Nápoles y Florencia, describiendo especialmente lo que sintió en esta última ciudad ante la contemplación de un lugar tan bello.

Síndrome de París

Este curioso trastorno se manifiesta en grupos reducidos de turistas, especialmente japoneses, cuando visitan la capital francesa. La idílica imagen que tienen de París se convierte en decepción cuando visitan la ciudad y se percatan de que, si bien es cierto que es una ciudad hermosa, también presenta tráfico, prisas o estrés como otras grandes urbes del mundo.

Las elevadas expectativas que mantienen estos viajeros sobre la ciudad parisina como cuna del romanticismo les provocan una desilusión intensa o trastorno psicológico transitorio que deriva en una fuerte ansiedad y decepción.

Síndrome de Jerusalén

Este trastorno psicológico pasajero se caracteriza por pensamientos religiosos obsesivos. Lo sufren algunas personas que, cuando visitan Jerusalén, creen ser un personaje bíblico y actúan imitándolo. Este tipo de ilusión o delirio suele desaparecer transcurridos unos días después de abandonar esta ciudad.

Síndrome de Estocolmo

Es el vínculo afectivo que desarrolla la víctima de un secuestro hacía su captor. La persona retenida contra su voluntad acaba mostrándose comprensiva con la conducta de su secuestrador, incluso puede llegar a identificarse con sus ideas e intenciones.

El origen de este trastorno psicológico temporal está en el atraco a una sucursal de un banco de Estocolmo. El atracador asaltó la oficina bancaria y tomó a una serie de rehenes, entre ellos a una joven empleada que en todo momento se mostró confiada y tranquila ante la presencia del delincuente, hasta el punto de confesar su simpatía hacia él.

Síndrome de Lima

Este trastorno psicológico es básicamente como el anterior, solo que en este caso es el secuestrador el que se identifica y siente simpatía por la persona retenida. También existe un suceso real que dio origen al síndrome y que tuvo lugar cuando un grupo terrorista ocupó la embajada de Japón en la capital de Perú. Los asaltantes tomaron rehenes y, con el paso de los días, los primeros establecieron fuertes vínculos con las personas secuestradas, llegando incluso a liberarlas a todas.

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