Qué esconden los celos patológicos y cómo podemos combatirlos

21.01.2020

Los celos patológicos nunca pueden ser considerados como una expresión del amor. La celotipia o celos obsesivos y desmesurados nos alejan de la pareja y provocan un gran sufrimiento en aquellos que los padecen.

Los celos infundados y excesivos suelen esconder un sentimiento de inferioridad, inseguridades, baja autoestima y una evidente dependencia emocional. Estas emociones pueden darse también en otros ámbitos: en la infancia, con compañeros de trabajo, entre amistades, etc.

La relación de pareja ha de basarse en la confianza mutua y no en la creencia de que una persona es propiedad de otra.

Este sentimiento en el núcleo de la pareja implica un componente posesivo que se aleja del auténtico fundamento del amor y que se convierte en una emoción altamente destructiva. Las personas celosas suelen someter a sus parejas a interrogatorios y a un control excesivo: sospechan de ellas constantemente, vigilan su comportamiento, malinterpretan y confunden detalles y situaciones... De esta forma, su vida acaba convirtiéndose en una pesadilla. La persona celosa siente una preocupación y un temor irracional, intenso y constante ante una posible pérdida de la pareja. Ésta se considera una posesión que, con absoluto afán, se desea mantener en exclusiva.

¿Qué hacemos si los celos nos atacan?

De entrada, es un paso fundamental que la persona reconozca que es celosa y que ese sentimiento le está creando, tanto a ella como a su entorno, una situación insana e insostenible. También habremos de identificar si los celos son infundados o están basados en alguna evidencia. Con todo ello, quien mejor puede ayudarnos a solucionar el problema es un profesional de la Psicología.

Los celos patológicos pueden controlarse con la ayuda de un especialista del ámbito de la Psicología.

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