Misofonía: cuando pequeños sonidos resultan insoportables

18.02.2020

Esta alteración ocurre cuando sonidos cotidianos de baja intensidad producen mucho malestar o gran irritación. Escuchar masticar a otra persona, el sonido que se produce al sorber un líquido, un carraspeo de garganta o el deslizamiento de un bolígrafo por una hoja de papel, por ejemplo, pueden provocar gran ansiedad y reacciones emocionales incontroladas en las personas que sufren misofonía

Esta fobia provoca un inusual estado de estrés en la persona que la padece y un elevado grado de irritabilidad que a menudo se confunde con mal carácter. Sin embargo, para el resto de personas, aunque estos sonidos puedan resultar incómodos, son totalmente tolerables e incluso llegan a pasarles desapercibidos. Es importante no confundir la misofonía con la hiperacusia, ya que esta última es la percepción de ciertos sonidos de forma anormalmente alta.

La persona que sufre esta aversión por ciertos sonidos repetitivos y de pequeña intensidad puede sentirse incomprendida debido a que sus reacciones suelen ser malinterpretadas por el resto. Aunque la misofonía aún no cuenta con un origen claro, por lo que tampoco existe un método de curación definido, es interesante ponerse en manos de un especialista que identifique el trastorno. Hablar del problema y encontrar el diagnóstico que pruebe que los cambios de humor y las extrañas reacciones de quien lo sufre no son una cuestión de mal carácter, es una valiosa ayuda para aquellos que presentan misofonía.

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