El síndrome de la cabaña

27.04.2020

El distanciamiento social y el confinamiento al que nos vemos obligados para combatir la actual pandemia han provocado que muchas personas sufran el síndrome de la cabaña, un estado que genera el aislamiento y que también es conocido en Psicología como fiebre de la cabaña. La falta de estímulo, una pesada monotonía y un estado de irritabilidad permanente ante la idea de sentirse atrapado son algunas de las manifestaciones de este síndrome.

Es evidente que nunca se está totalmente preparado psicológicamente para afrontar una situación inesperada y contundente como la presente provocada por el confinamiento, aunque es indudable que en cada persona estas circunstancias pueden repercutir con mayor o menor intensidad y de formas diferentes.

Pero existe otra cuestión que comienza a rondarnos tras varias semanas de cuarentena. Nos referimos al hecho de afrontar la salida paulatina de esta situación. Hablamos de la transición que nos lleva del duro confinamiento, del 'interior de la cabaña', a la esperada y deseada normalidad. Y ahí radica el problema, en las expectativas que muchas personas pueden crearse sobre la vuelta al mundo tal y como era, sin percatarse de que, probablemente, muchas cosas ya no serán igual.

También es importante destacar cómo esta situación ha hecho surgir algunos miedos que antes no teníamos, como la excesiva prevención a la hora de salir a la calle. Existen personas que llegan a sentir que el virus nos está acechando por todas partes.

Otro de los efectos que ha podido provocar la situación es el llamado síndrome "hikikomori", que en el ámbito de la Psicología son aquellos que deciden abandonar todo contacto social. Quizás, aunque sin llegar a ese extremo, esta sensación podrían estar experimentándola algunas personas que, tras tanto tiempo sin salir a la calle, ven difícil reencontrarse con el exterior y retomar la normalidad, prefiriendo permanecer en el refugio de su hogar.

Existe una idea que debemos ir asimilando desde ahora mismo: la actual situación no es solo un paréntesis tras el que todo volverá a ser como antes. Esta etapa sin precedentes va a cambiar muchas cosas en el futuro cercano y debemos estar mentalmente preparados para adaptarnos a las nuevas circunstancias, actuando con esfuerzo para recuperar el bienestar y la prosperidad que durante este tiempo se han visto afectados.

Hemos de encontrar el equilibrio psicológico y contemplar la situación ajustándola a la realidad. Debemos evitar frustraciones fijándonos objetivos concretos y realistas. Y si surgen conflictos internos o sentimientos desestabilizadores, la mano de un profesional de la Psicología puede guiarnos en el proceso.

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