¿Puede existir un contagio emocional de padres a hijos durante el confinamiento?

01.05.2020

Para los niños y niñas, especialmente para aquellos de edad más temprana, los comportamientos de los progenitores son tomados como referentes absolutos. Si trasladamos este hecho a las presentes circunstancias de confinamiento y crisis sanitaria, hemos de concluir que aquello que los adultos realicemos cuando estén presentes los peques de la casa será tomado por estos como una línea a imitar.

Si los padres y madres se muestran desbordados por la situación y la gestionan mal ante los menores -expresan miedos infundados, infravaloran los riesgos o los desmesuran, invierten el tiempo de forma equivocada, etc.- los niños y niñas tenderán a tomarles como ejemplo. Así mismo, los estados de estrés, ansiedad, depresión e irritabilidad también pueden resultar perjudiciales si se evidencian ante los más pequeños.

Si los padres se muestran irritables, se expresan con gritos o pierden los nervios es muy probable que los pequeños también reivindiquen sus necesidades o deseos utilizando las mismas herramientas que ven en los mayores. De igual manera, si los adultos acuden a la nevera de forma descontrolada, los niños y niñas pueden querer imitar este comportamiento provocando en ellos una modificación negativa en sus hábitos alimenticios, cuestión que en un período de sedentarismo como éste puede llevar a un aumento de la obesidad.

Hemos de matizar que tampoco es aconsejable ocultar todos los aspectos negativos de la situación a los hijos, ya que los niños y niñas percibirán que a sus padres les está pasando algo y esto les generará preocupación. Por otra parte, un adulto no debe buscar consuelo en un menor, ya que estos todavía no saben gestionar solos sus emociones. Para ello necesitan la figura materna y paterna, la familia es la gran base de su desarrollo emocional, es la transmisora de seguridad y referente fundamental que, de quedar anulado, provocaría gran estrés en los pequeños.

Respecto a la situación que vivimos, hemos de ser sinceros con los hijos, alertándoles de los riesgos y mostrándoles las formas de higiene y comportamiento general para combatirlos, pero siempre adaptando las explicaciones a su edad y comprensión. En relación a nuestra forma de comportarnos, nunca hemos de olvidar que somos su modelo, por lo que gestionar bien la situación y desenvolvernos con una conducta correcta será el mejor ejemplo para los pequeños.

Queda claro que la familia es el ámbito en el que se establecen los primeros vínculos y emociones. En el núcleo familiar los padres deben ejercer de guías y educadores, por lo que han de ser los primeros que sepan identificar sus estados emocionales, aprendiendo a expresarlos y gestionarlos.

Psicología Ortofón - Psicólogos en Valencia